Cerebro lento y cerebro rápido

 

Claves para ser un buen profesional hoy

Coneklab colabora con Gestiona Radio  en su programa En Positivo. Los lunes, a las 20:30, con Rafa Martinez Landa, en la 100.4 de FM.

Ayer hablamos sobre el Cerebro lento y el cerebro rápido

 

¿Cómo es posible que, sabiendo que no cayendo en las tentaciones o que no comiendo determinadas cosas o no dejar trabajos para más tarde o haciendo otras como ejercicio físico, leer, etc. obtengamos una mejoría notable tanto en nuestro físico como en nuestro desarrollo profesional y sin embargo no lo hagamos?

Para entenderlo solo hay que saber que en nuestro cerebro operan dos sistemas, dos formas de trabajar. Un sistema actúa de una forma rápida, intuitiva, es hiperactivo y se deja influir por las emociones. En cambio el otro sistema es racional y mucho más lento, más que lento, vago, le cuesta ponerse a funcionar y gasta muchísima más energía que el primero. Daniel  Kahneman, psicólogo y primer no economista premiado con el Nobel de Economía los denomina Sistema 1 y Sistema 2. No le dedico mucho tiempo al nombre. Supongo que lo puso utilizando el Sistema 1. Nosotros para distinguirlos los llamaremos rápido al 1 y lento al 2.

Un ejemplo, si pregunto por la capital de Francia, te saldrá seguidamente Paris y para ello ha actuado tu sistema rápido y no ha requerido muchos recursos. Pero si te pido que calcules 34×23, tendrás que echar mano del sistema lento, e incluso procurarás no realizar la operación.

Por tanto lo que ocurre en nuestro interior, sin darnos cuenta, es que queremos que el sistema rápido actué las máximas veces que sea posible ya que consume muchos menos recursos y no echar mano del lento que es perezoso y le cuesta arrancar. Esto no es intrínsecamente malo, al contrario, es bueno, imagina que una situación como un accidente, tenemos que reaccionar rápidamente y por tanto es el sistema rápido es el que toma el control que es lo que ocurre y se ocupa nuestra protección.

En cambio, puede ser malo en el largo plazo, ya que ante varias formas de conseguir algo nuestro cerebro optara por la menos exigente. Cuando miramos el largo plazo, como en la empresa, valoramos la relación entre esfuerzo y beneficio, si solo miramos el esfuerzo, probablemente no elijamos la que más nos convenga. Así es como actúa el cerebro y es cuando empiezan esas voces interiores, “come, qué más da “, “ya empezaras mañana”, etc.

Lo importante de todo esto es que nuestros comportamientos vienen determinados por esta forma de actuar de nuestro cerebro. La mayoría de la gente que tienen la posibilidad de elegir entre una tarea exigente o una tentación, ceden a la tentación.

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Déjame que te cuente un experimento que se hizo (comenzó) en los sesenta en la Universidad de Stanford, se dejaron a 92 niños de cuatro años en un aula y se les dio una chocolatina a cada uno, diciéndoles: Voy a salir del aula, cuando vuelva, el que se la haya comido, no pasa nada pero el que no se la haya comido, recibirá otra de premio. El profesor salió y se observó el comportamiento de los niños: hubo niños que se abalanzaron sobre la chocolatina, otros se fueron a jugar a la pizarra, otros se escondieron para no verla, se tapaban los ojos, en fin, de todo.

Se siguió a estos niños y cincuenta años después, el 80% de los que no se habían comido la chocolatina ocupan puestos de responsabilidad en sus empresas. Sólo el 10% de los que se la comieron los ocupan. La tasa de divorcios es cuatro veces superior entre los que se comieron la chocolatina que entre los que no se la comieron.

El experimento demuestra la lucha entre el deseo primario, y el autocontrol, entre la gratificación y su demora (ojo que no renuncia). En este ejemplo se ve muy fácil en quien predomina el modo de pensar rápido o lento y conociéndolo no te extraña que el que es capaz de hacer actuar al sistema lento tenga más posibilidades de éxito en la vida.

Con este ejemplo vemos que las actitudes que desde edades más tempranas se inculcan en los niños, suelen florecer más adelante, en la adolescencia y en la vida adulta. Esta capacidad de resistir los impulsos, demorando o eludiendo una gratificación, para alcanzar así otras metas que es la gobernada por el sistema lento, ya sea conseguir otra chocolatina, aprobar un examen, levantar una empresa o mantener unos principios éticos, constituye una parte esencial del gobierno de uno mismo. Y todo lo que en cualquier tarea de educación pueda hacerse por estimular esa capacidad será siempre de una gran trascendencia. Fíjate si en la universidad en lugar de tanta técnica nos enseñaran a aguanta el comer la chocolatina.

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