Hablando de innovación en Gestiona Radio

En el último programa de Gestiona Radio al que asistimos como invitados, estuvimos hablando sobre la importancia de la innovación.

Estamos oyendo y viendo en los medios de comunicación que aparece constantemente la palabra innovación. No hay congreso, reunión o simposio en la que no se hable de ella. Sin entrar a valorar la capacidad innovadora de las personas que la invocan hay que ser conscientes de que no podemos tener una cultura innovadora si este concepto no entra en ningún plan educativo, sea colegio o universidad, o si en nuestra vida diaria no tenemos ninguna actitud en este sentido.

Supongamos que nos dan 100.000€ para innovación ¿Qué haríamos con ellos? ¿A que los destinaríamos? Probablemente no lo tendríamos nada claro salvo comprar alguna máquina que necesitemos. Los que hacen la innovación son las personas y son estas las que realizan la transformación en las empresas.

Lo primero que hay que hacer para tener una cultura innovadora es hacer que desaparezca el miedo en las empresas, si, el miedo. Aunque parezca mentira hoy en día sigue siendo un factor cuya presencia sigue siendo latente y, curiosamente, mas ahora en periodos de crisis como los actuales donde la gente no se quiere mover un ápice para no ser el siguiente señalado con un despido.

Pero no hablamos solamente del miedo al despido, existen otros muchos miedos, al rechazo, la fracaso, al cambio, a la pérdida de poder, etc. El miedo atenaza, paraliza y elimina la creatividad.

Si queremos organizaciones innovadoras las personas debemos hacer varias cosas:

  • La primera afecta principalmente a las personas que ocupan puestos de dirección: Deben dejar espacio a las personas que trabajan con ellos. Confiar y admitir que puedan cometer errores y que sean conscientes de que tienen ese margen. No querer tener razón siempre, a lo mejor solo la tienes porque eres el que mandas y no porque la tengas de verdad.
  • La segunda afecta a la generalidad de las personas de la empresa: Hay que conversar, hacer preguntas, ser curiosos, no dar las cosas por sentadas o darlas por válidas porque “siempre se ha hecho así”. Para ello es muy importante no prejuzgar ni adoptar posturas defensivas.
  • La tercera afecta a todos: Hacer las cosas de manera diferente, esto es realmente la innovación, si hacemos las mismas cosas todos los días, si nos sentamos en los mismos sitios, si tenemos las mismas conversaciones, si hablamos con las mismas personas difícilmente tendremos ideas distintas o se nos ocurrirán cosas originales.

¿Cómo podemos ser nosotros más innovadores? ¿Cómo podemos tener una actitud más innovadora? Respondiendo a las preguntas que planteamos está implícita la respuesta. Veamos que hemos hecho estos últimos dos meses.

  • ¿He visitado un lugar nuevo?
  • ¿He comenzado a leer un libro nuevo?
  • ¿He conocido alguna persona nueva? (conocer no es que te visite un proveedor)
  • ¿He recibido alguna propuesta de algún colaborador? ¿La he apoyado?
  • ¿He aceptado la idea de otro o le he dado la razón en una discusión?
  • ¿He asistido a algún curso/seminario/jornada?
  • ¿He cambiado alguna de mis rutinas diarias (trayecto al trabajo, cafetería, etc.)?
  • ¿He realizado alguna actividad nueva?
  • ¿He cambiado de opinión en algo?
  • ¿¿He propuesto alguna idea en mi trabajo para hacer las cosas de manera diferente?

Creo que viendo lo que respondemos a estas cuestiones nos daremos perfecta cuenta de las posibilidades que tenemos de hacer algo innovador. ¿Por qué en lugar de tanto discurso no nos ponemos manos a la obra? Es cuestión de voluntad. Puede empezar ahora mismo.

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