Planificando 2014

Metas

Deberíamos planificarnos siempre, tener claras las metas a alcanzar y los pasos que debemos dar para ello. La entrada en un nuevo año es la excusa perfecta para comenzar a planificar nuestra vida si aún no lo hemos hecho.

Como ya hemos dicho muchas veces, esta planificación debe ser por escrito. Sobre el papel las cosas son más concretas, el hecho de tener que escribir nos obliga a pensar más y lo escrito tiene más fuerza para nuestro compromiso ya que queda reflejado y podemos verlo siempre. Hay muchos enfoques diferentes para una buena planificación. Lo más importante es encontrar un enfoque que se ajuste a ti y trabajar con él.

Os dejamos un modelo de 4 pasos que os puede ser de mucha ayuda.

1. Analiza tus deseos y tus necesidades. 

Evalúa tu situación actual (económica, personal, profesional…). Dedica un tiempo a estudiar cómo es la misma. Es como hacer inventario o echar la mirada un poco hacia atrás para tener una buena perspectiva de dónde estás y por qué estás ahí.

Haz dos listas: una con lo que QUIERES y otra con lo que NECESITAS.

 Para hacer tus listas, pregúntate lo siguiente:

 ¿Por qué lo quiero?

 ¿Este deseo/necesidad es realmente mío o me ha sido impuesto (por la sociedad, familia..)?

 ¿Qué cambiaría  en mi vida si lo tuviera? (Para bien o para mal)

 ¿Cuáles son las cosas verdaderamente importantes para mí?

 ¿Mis deseos y necesidades están de acuerdo a mis valores?

 ¿Qué necesito para obtener lo que quiero/necesito?

 ¿Qué aptitudes, conocimientos, recursos tengo o he tenido antes que me pueden ayudar a conseguirlo?

 ¿Qué me falta?

 ¿Cómo puedo lograr lo que me falta?

 Este primer punto debe ser largo. Incluye un proceso serio de reflexión de la situación actual y de la situación ideal o deseada. Además supone un análisis crítico de cada deseo o necesidad, de lo que estos pueden acarrear y de lo que debo hacer/tener para alcanzarlos. Puede que después de analizar detenidamente los deseos/necesidades descartemos algunos. Los que queden deben ser realmente lo que queremos y lo que necesitamos.

 2. Establece metas.

 El proceso de fijar metas supone convertir tus necesidades y deseos en metas.

 Una meta es un resultado muy específico que tiene la intención de lograr algo. Recordad la buena formulación de objetivos (SMART: Objetivos/metas eSpecíficos, Medibles, Alcanzables, Retadores y acotados en el Tiempo).

 Puedes tener metas de corto y largo plazo (para el día, para la semana, para el año, y para toda la vida).

 Las metas/objetivos que establezcas en esta fase deben ser tu guía del año, tenerlas muy claras y visualizarlas a menudo para que te motiven a alcanzarlas.

 3. Define un plan.

 Es importante empezar a desarrollar un “plan de vida” y una buena manera es desarrollar un plan de año nuevo por escrito.

 Pregúntate: ¿Dónde quiero estar dentro de 1, 5, 10 y 20 años?

Una vez que tengas esto claro, podrás imaginar las acciones que necesitas llevar a la práctica para alcanzar esas metas. Puede que sean muchas acciones. No importa. Escríbelas todas y a medida que vayas haciéndolas, anótalo como un refuerzo de tu camino firme y decidido hacia tus metas. Si puedes ejecutar una, podrás con la siguiente.

 El próximo paso es visualizar el orden de importancia para esos pasos. ¿Qué es lo que harás primero, segundo, …último?

 4. Actúa.

 No hay más opciones. Para alcanzar tus metas tienes que actuar. Muchas veces éstas no se alcanzan porque nunca se dio el primer paso. Tener un plan, por sí solo, no basta. Lo único que vale es hacer las cosas que has enumerado en tu plan y por eso es importantísimo tenerlo todo por escrito, mucho mejor si haces un resumen de tus metas y lo colocas donde lo veas todos los días, o haz un esquema que puedas llevar en la cartera y mirarlo todas las mañanas, repítelas en voz alta, compártelas con alguien de confianza… Hay muchas formas de que este plan esté presente en tu vida todos los días y ello te ayudará a actuar para conseguir lo que has escrito.

 La clave de la planificación de metas/objetivos es:

 – Identificar las habilidades y conocimientos que necesitas para vencer los obstáculos y para lograr tus metas (autoconocimiento): Recursos materiales, conocimientos, aptitudes, apoyo emocional, tiempo, información, ayuda de otras personas, etc.

 Pregúntate: ¿Cuáles son mis puntos fuertes o las habilidades que me pueden ayudar? ¿Necesito ayuda? ¿De quién?. Pide la ayuda que necesitas. Aprende lo que necesitas aprender o búscalo en otras personas. Recuerda que es imposible que sepas todo y que seas experto en todo.

 Lo que no debemos olvidar nunca es que cada día y ante cada situación tenemos la posibilidad de elegir cómo los afrontaremos y la opción de cambiar lo que no nos gusta (Recordad: que se encienda una luz roja en vuestra cabeza cuando las frases “yo soy así” o “es que” aparezcan; cambiadlas por “hasta ahora he actuado así”, “qué necesito para conseguirlo”).

Para lograr nuestras metas necesitamos:

 – Auto-motivación. La fuerza que viene de nosotros mismos es imprescindible para afrontar los retos que nos ponemos o que nos pone la vida. También podemos recurrir a cosas externas para motivarnos cuando lo necesitamos (escuchar conferencias por internet, leer biografías de gente que ha logrado cosas difíciles, charlar con un amigo…).

 – Compromiso. Es estar dispuestos a pagar el precio por alcanzar nuestras metas. Se refleja en nuestra conducta y en el trabajo que les dedicamos. Pregúntate: ¿vale la pena el esfuerzo que tengo que hacer? Si no estamos dispuestos a esforzarnos, nuestra meta no es realmente nuestra o está basada en algo en lo que no creemos o que no deseamos con de verdad. Ponte metas que te motiven.

 – Adaptación y flexibilidad. El mundo cambia constantemente y no tenemos control sobre parte de lo que ocurre. Por lo tanto, cuando surgen imprevistos o las cosas no son como pensábamos, es necesario tener la capacidad de hacer los cambios necesarios.

 – Auto-control emocional. Las emociones son necesarias y son parte de todos nosotros, pero es necesario distinguir cuándo nos estamos dejando llevar por ellas. Tenemos que lograr controlarlas para actuar de acuerdo a la razón y a lo que es bueno para nosotros.

 – Organización. No podemos hacer muchas cosas al mismo tiempo, ni tenemos un tiempo ilimitado. Es necesario llevar un orden y establecer prioridades.

 – Fortalecer tu confianza. Para tener éxito en lo que nos propongamos, es necesario que tengamos fe en nosotros, que confiemos en que lo podemos lograr. Piensa en todas las veces que sí has logrado lo que te has propuesto, aunque creas que son logros que no valen la pena. No los califiques de acuerdo a su importancia o magnitud. Considéralos sólo como una muestra de que sí hay cosas que puedes lograr y por lo tanto, lo que no sabes o no has podido, lo puedes aprender. Escríbelo para que lo recuerdes cuando te sientas desmotivado o cometas algún error: “Si no lo he logrado, puedo aprender a hacerlo.

 Si has intentado hacer algo varias veces y no has tenido éxito, quizás necesitas hacerlo de forma diferente o tal vez necesitas ayuda ¡Búscala! Establece un compromiso contigo mismo.

 Un último consejo: escribe tus metas en forma positiva. Es mucho más motivador.

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