¿Por qué no nos enseñan a no comer chocolate?

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En la Universidad de Stanford se realizó un experimento a mediados de los años sesenta sobre la represión del deseo de comer chocolatinas a unos niños. 50 años después, se comprobó la evolución personal y profesional de aquellos niños, y los resultados fueron, cuando menos, curiosos.


Sigo sin comprender los planes de educación actuales. No entiendo por qué seguimos con las matemáticas y no enseñándonos a aguantar el comer chocolatinas. Déjame que te cuente un experimento que se hizo (comenzó) en los sesenta en la Universidad de Stanford, se dejaron a 92 niños de cuatro años en un aula y el profesor les dio una chocolatina a cada uno, diciéndoles: Voy a salir del aula, cuando vuelva, el que se la haya comido, no pasa nada pero el que no se la haya comido, recibirá otra de premio. Cuando el profesor salió, se observó el comportamiento de los niños: Algunos se abalanzaron sobre la chocolatina, otros se fueron a jugar a la pizarra, otros se escondieron para no verla, se tapaban los ojos, en fin, de todo.
Se siguió a estos niños y cincuenta años después, el 80% de los que no se habían comido la chocolatina ocupan puestos de responsabilidad en sus empresas frente a sólo el 10% de los que se la comieron. La tasa de divorcios es cuatro veces superior entre los que se comieron la chocolatina que entre los que no se la comieron.
El experimento demuestra la lucha entre el deseo primario, y el autocontrol, entre la gratificación y su demora (ojo que no renuncia). Si recordáis el post sobre el cerebro, en este ejemplo se ve muy fácil en quien predomina el modo de pensar rápido o lento y conociéndolo no te extraña que el que es capaz de hacer actuar al sistema lento tenga más posibilidades de éxito en la vida. Aquí vemos que las actitudes que desde edades más tempranas se inculcan en los niños, suelen florecer más adelante, en la adolescencia y en la vida adulta. Esta capacidad de resistir los impulsos, demorando o eludiendo una gratificación, para alcanzar así otras metas que es la gobernada por el sistema lento, ya sea conseguir otra chocolatina, aprobar un examen, levantar una empresa o mantener unos principios éticos, constituye una parte esencial del gobierno de uno mismo. Y todo lo que en cualquier tarea de educación pueda hacerse por estimular esa capacidad será siempre de una gran trascendencia. Fíjate si en la universidad en lugar de tanta técnica nos enseñaran a aguanta el comer la chocolatina.
De esto y otras cosas hablaremos en los cursos de comunicación y de Liderazgo del próximo viernes y sábado. Apuntaros.

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