Quizá suene un poco exagerado comparar a Electrociclos, S.A de Eibar con el gigante norteamericano de los vehículos eléctricos, Tesla, fundada por Elon Musk, pero hay veces en las que hay que dejar volar un poco la imaginación y pensar en qué habría pasado si en vez de estar hablando de una pequeña empresa de Eibar, fundada un año después de acabada la Guerra Civil, sus promotores la hubieran creado en Estados Unidos en este siglo ¿quién sabe?

Al lío. ¿Qué hicieron Electrociclos S.A. para merecer este capítulo de Arqueología del Diseño Gráfico e Industrial de Euskadi?

El Electrociclo eibarrés

La empresa Electrociclos S.A fue fundada en 1940 en Eibar con el nombre de Norma Electromotor, S.L con la idea de fabricar vehículos propulsados por energía eléctrica, dedicándose también a la fabricación de otros elementos auxiliares, como llaves cortatubos, casquillos eléctricos…

Viendo que parte de la industria local, debido sobre todo a la crisis del sector armero, reorientaba su producción al mundo del ciclomotor (ver GAC, de las pistolas a los ciclomotores), la empresa se alió con una de los grandes fabricantes de la localidad, Orbea y Cia para, conjuntamente, fabricar motocicletas eléctricas y triciclos de transporte.

Como anunciaba en su catálogo de producto, en un estilo de redacción publicitario muy de la época “Vivimos en los albores de grandes innovaciones en todo orden de cosas y nunca mejor momento para que en nuestro país se organicen, al igual que en el extranjero, los pequeños transportes urbanos, dejando de circular en nuestras ciudades esos métodos rústicos de transporte en cuya tracción dejan sus últimas energías hombres decrépitos, o donde la juventud hace oposiciones a la tuberculosis” defendiendo además sus productos poniendo como ejemplo a los países nórdicos “en las grandes urbes de los países bálticos el electrociclo resuelve problemas del pequeño transporte urbano”, muy al estilo de hoy en día donde se pone a Finlandia, Noruega y Suecia como ejemplo a seguir en movilidad eléctrica.

Catálogo de productos de Electrociclos, S.A.

Los primeros vehículos fueron presentados y premiados por su diseño en el Concurso de Vehículos Eléctricos de la Delegación del Gobierno para la Ordenación del Transporte. Gracias a la repercusión que tuvo, la empresa fue declarada de Interés Nacional en 1941.

En el apartado técnico, estos vehículos montaban un motor eléctrico fabricado por General Electric de tan solo 1cv, una autonomía de 100 km y una velocidad máxima de 45 Km/h que, con el transformador incorporado en el vehículo, podía recargar sus baterías, fabricadas por Tudor, en cualquier enchufe doméstico.

Entrados los años 50 del pasado siglo, la empresa desarrolló una furgoneta de reparto con habitáculo cerrado y una carga máxima de hasta 750 kg y que prometía un consumo de 10 céntimos (de peseta) al kilómetro, lo que al igual que los vehículos eléctricos de hoy en día, lo hacía muy competitivo a largo plazo y con un uso muy continuado.

A finales de los años 60 el dinero y el petróleo volvían a fluir en la economía española, por lo que este tipo de vehículos fueron perdiendo interés frente a sus competidores con motores de explosión de gasolina de prestaciones muy superiores.

Electrociclos S.A intentó, ya sin mucho éxito, incorporar a sus triciclos motores de explosión de la marca madrileña Iresa y Mosquito de la italiana Garelli, pero la competencia era muy superior. Sin salir de Eibar, Lambretta fabricaba en sus instalaciones de la villa armera un triciclo de carga con motor de 125cc y capaz de transportar hasta 300 kg. Muy por encima de las capacidades del triciclo de Electrociclos con su pequeño motor de 49cc.

Emblema de los vehículos fabricados por Electrociclos S.L.

La empresa abandonó finalmente la producción de ciclomotores, pasando a la fabricación de herramientas y cambiando su razón social a “Super Ego”, que nada tiene que ver con Sigmund Freud, sino con el río Ego, que atraviesa Eibar para desembocar en el río Deba. La empresa, comprada por la multinacional Rothenberger en 1981, cambió de ubicación y trasladó sus instalaciones a Abadiño. Su solar en Eibar lo ocupan hoy en día viviendas de protección oficial.

Fuentes: Autopista, Autopasion 18