Continuamos con la serie de artículos sobre “Arqueología del Diseño Gráfico e Industrial de Euskadi” con una empresa que es un buen ejemplo del estilo de funcionar de las compañías vascas a lo largo del siglo pasado. Negocios que, porque no les quedaba otra que adaptarse a los cambios del mercado, fueron diseñando, produciendo y comercializando productos que en nada tenían que ver con los que vendían cuando se fundó la empresa.

Diseño de esta imagen: ©Coneklab

GAC, siglas de “Garate, Anitua y Compañía“, se estableció en la localidad Gipuzkoana de Eibar en 1892 como fabricante de armas, siendo sucesora de Larrañaga, Gárate y Compañía, también dedicada a la industria armera.

Aunque producía también rifles y escopetas, GAC estaba especializada en pistolas automáticas y revólveres, destacando entre ellas el modelo LIRA, copia del Manlincher 1901 austriaco, y más adelante el modelo EIBAR.

Llegó la Primera Guerra Mundial, y el mercado subió. Acabó la Guerra, y el mercado se hundió, aunque GAC continúo fabricando armamento hasta 1930.

Anuncio de armas de fuego de GAC (Foto: Eibarko Kultur Ondarea).

Y entonces, ¿qué se puede hacer con una empresa que se dedica a hacer pistolas? Si tienes maquinaria para hacer cañones de pistola, ya sabes hacer tubos, y ¿qué es una bicicleta si no una serie de tubos soldados? Pues eso.

En este cambio de sector no estuvieron solos, otros fabricantes de Eibar, como Orbea y BH, vieron oportunidad en el negocio de la bicicleta, y se pusieron manos a la obra en el campo de las dos ruedas y para promover la venta de bicicletas llegaron a organizar competiciones para aficionados. La más importante de ellas la Eibar-Madrid-Eibar, que recibió el nombre de Gran Premio de la República y que fue el germen de la actual Vuelta Ciclista a España.

Evolución del logotipo de la empresa. Izquierda de cuando hacían armamento, el de la derecha, bicicletas y motocicletas. Con el tiempo irían simplificando formas, y cambiando la tipografía, pero el estilo continuó hasta el cierre de la empresa

En 1951 GAC llega a un acuerdo con la empresa francesa Motobécane por el cual GAC comienza a fabricar bajo licencia las motocicletas Mobylette, con gran éxito. En años posteriores GAC introdujo mejoras y nuevos modelos en su gama de productos, destacando entre ellos la Cady, probablemente la primera moto de muchos aficionados a las dos ruedas (con permiso de la Vespino).

Anuncio de GAC de 1968. Suponemos que el publicista se dejó llevar por el entusiasmo con lo de “el más vendido del mundo”.

En 1985 fracasa el intento de continuar fabricando bajo licencia de Motobécane, tras la compra de esta por Yamaha, que tenía sus propios planes de espansión para el mercado nacional. Este revés, el cambio de costumbres del mercado y la irrupción de nuevos modelos de otras marcas, llevaron a GAC a una situación de pérdidas que fueron acumulándose con los años, y que acabaron con el cierre definitivo de la empresa en 2003.

Esta vez GAC no supo adaptarse a los cambios.