A principios del siglo pasado los Astilleros Euskalduna de Bilbao realizaron una incursión en un área de negocio, la fabricación de automóviles, totalmente ajena a su actividad principal, la construcción de barcos. Esta aventura empresarial, no tuvo gran éxito, pero quien no arriesga, no gana ¿no?

La iniciativa de fabricación de automóviles no partió de la dirección del astillero bilbaíno, ya que el vehículo en cuestión fue diseñado por el Capitán de Ingenieros Juan Antonio Hernández Núñez, con la intención de proveer al ejército de un automóvil  que sirviera de vehículo de enlace, para lo que era primordial la sencillez del diseño de cara a una fabricación económica y a reducir al máximo el coste de reparación del vehículo.

Fabricado inicialmente en su versión militar por el CEYC (Centro Electrotécnico y de Comunicaciones), organismo dependiente del ejército y que contaba con experiencia en la fabricación de vehículos. El coche, apodado cariñosamente como “Juanito”, fue presentado en 1923 en el III Salón del automóvil de Barcelona en su versión para uso civil.

Dos años más tarde se presentó con gran éxito una segunda versión, más equipada, en el mismo evento donde el capitán Hernández consiguió llegar a un acuerdo con la empresa Euskalduna, por el cual la compañía se hacía cargo de la fabricación y comercialización del vehículo.

Exposición y venta del automóvil Euskalduna

La producción del “CEYC-Euskalduna”, como se llamaba el vehículo en su versión civil, se iba a realizar en la planta que la empresa tenía en Villaverde, en Madrid, pero la fabricación se inició en la “Sociedad Española de Construcciones Metálicas”, de Madrid, con la que la empresa vasca tenía contrato de servicios, y continuó en los “Talleres Enrique Traumann”, de Chamartín.

El “Euskalduna” se presentaba  en sus campañas publicitarias en dos versiones, descapotable y berlina, con un precio de  5.500 pesetas unos (20.000 € al cambio actual) que debía ser pagado por adelantado, lo que le convertía en un automóvil con un precio muy competitivo, habida cuenta de que un Renault tenía un precio de unas 15.000 pesetas.

El  “Euskalduna “ montaba un motor de dos tiempos con una cilindrada de 791 cc que le permitía alcanzar los 90 km/h del que la prensa destacaba “es sin duda una de las soluciones más simples, prácticas y elegantes (…) cuya principal ventaja es su economía y seguridad de marcha” y se anunciaba en las campañas publicitarias que realizó la empresa como un vehículo proyectado y diseñado en su totalidad por ingenieros españoles. 

Sin embargo, el Euskalduna no tuvo un gran éxito comercial, pese a la buena acogida que tuvo en su presentación pública, y la empresa fue incapaz de dar salida a los vehículos fabricados, cesando definitivamente su producción en 1930. De este vehículo nos quedan apenas unas pocas fotografías, ya que parece que tan solo un ejemplar completo ha llegado a nuestros días, propiedad de la DGT, y un chasis de su versión militar, propiedad a su vez del Museo del Ejército.

El automóvil fabricado por Euskalduna en su versión “torpedo” o descapotable

A pesar de lo poco rentable que fue la entrada de los Astilleros Euskalduna en el sector del automóvil, la empresa lo intentó unos años maás tarde. Esta vez los gerentes de la empresa contactaron con la británica Morris, con la intención de instalar una planta de producción en Bizkaia, para la que Euskalduna llegó a comprar unos terrenos en Asua. Pero las leyes proteccionistas de la industria española de la época echaron para atrás a los responsables de la empresa, que no veían claro la rentabilidad de la operación.

Astilleros Euskalduna

Y un poco de historia extra sobre los astilleros Euskalduna. Fueron fundados en el año 1900 como “Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques” por los empresarios Ramón de la Sota y su primo y socio Eduardo Aznar, como continuación de sus negocios marítimos, ya que los mismos eran propietarios de varias navieras, que fusionaron en una sola en 1906 con el nombre de Naviera Sota Aznar. Ramón de la Sota, nombrado por el rey Jorge V del Reino Unido con el título de caballero por su apoyo al comercio naval durante la primera Guerra Mundial en la cuál perdió una veintena de barcos, fue junto con Horacio Echavierrieta, uno de los grandes empresarios vascos.

Emprendedor como pocos, llegó a crear una línea de ferrocarril desde sus minas en Ojos Negros, en Teruel, hasta Sagunto (200 kilómetros, ahí es nada, convertidos hoy en día en la Vía Verde más larga de España), donde también construyó un puerto para embarcar el mineral de sus minas y tiene una plaza a su nombre. Fallecido poco después de iniciada la Guerra Civil, fue acusado por el bando franquista tras su muerte de “conspiración para la rebelión militar” dada su vinculación con el PNV. Su familia fue multada por este motivo con cien millones de pesetas (unos 400 millones de euros de hoy en día) a la vez que vio incautadas numerosas propiedades. Entre ellas un edificio muy conocido, el Palacio Ibaigane, recuperado por los herederos de De la Sota en 1979 y que hoy en día es la sede del Athletic Club.

Plano del buque “Arantza Mendi”, fabricado en Euskalduna para la naviera Sota y Aznar.

Los astilleros Euskalduna siguieron operando hasta su cierre definitivo en el año 1988, estando su espacio ocupado hoy en día por el Palacio de Congresos Euskalduna. En la explanada del mismo se encuentra una escultura de Vicente Larrea  que rinde homenaje a todos los trabajadores de Euskalduna, así que cada vez que paso por ahí, no puedo dejar de pensar que entre esos hierros retorcidos están mi aita y mi aitite, trabajadores de la “Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques”.


Para más información sobre Ramón de la Sota y el ferrocarril de Ojos Negros a Sagunto podéis ver el documental “El Hacedor de Realidades” realizado por el cineasta Pedro de la Sota, bisnieto de Ramón de la Sota.

Fuentes: autopasion18.com, Auñamendi Eusko Entziklopledia, Wikipedia.