Esta peculiar capítulo de Arqueología del Diseño Industrial y Gráfico Vasco parte de la loca idea de fabricar un automóvil, con chapas de cámaras acorazadas, que tuvieron Luis Frade y José Sopeña, fundadores de la Empresa Construcciones Acorazadas, S.A..

La empresa, con locales en las calle Gregorio de la Revilla y Rivera de Zorrozaurre de Bilbao, tenía como fin la fabricación de arcas de caudales, cajas fuertes, cámaras acorazadas e instalaciones para bancos, aunque contaba con experiencia en el sector de la automoción, donde anteriormente había fabricado los motores FRASO (de FRAde y SOpeña) para su instalación en bicicletas.

Ilustración: ©Coneklab

La venta de ciclomotores era un negocio en auge en el que ya habían puesto sus ojos otras industrias vascas, sobre todo de la localidad de Eibar, donde muchas empresas, tras la caída de las ventas del sector armamentístico, habían depositado sus esperanzas de supervivencia. Tal es el caso de fabricantes como GAC y sus famosas Mobylette de diseño francés.

Con la apertura a nuevos negocios en la mente, y no queriendo quedarse atrás en las nuevas necesidades del mercado de automoción, que solicitaba vehículos urbanos y asequibles, Construcciones Acorazadas S.A diseñó un peculiar vehículo en forma de huevo de cuatro ruedas (pese a su aspecto de triciclo, estrechado por la zaga), inspirado probablemente en el Isetta de la empresa italiana ISO, que fabricaba principalmente BMW con el nombre de BMW 600, con gran éxito de ventas.

El Triver era conocido también como “Rana” por su peculiar aspecto.

El Triver montaba un motor bicilindrico de 339 cc fabricado por la empresa que a duras penas podía mover el vehículo con algo de soltura, debido a que en la fabricación de la carrocería se utilizaban planchas de acero de 3 mm, el mismo grosor que utilizaba la empresa para sus cajas fuertes y cámaras acorazadas. Esto convertía al Triver en un vehículo extremadamente pesado para su pequeño motor. Aún así, podía alcanzar una velocidad punta cercana a los 80 km/hora en condiciones óptimas, una auténtica temeridad para los estándares de seguridad de hoy en día, dadas las escasas medidas de protección del vehículo y su nula capacidad de absorción de impactos en caso de accidente.

Logotipos utilizados por Cámaras Acorazadas. A la izquierda el del vehículo (que utilizaba también un emblema de una rana) y a la derecha el de la empresa.

El Triver de Carrocerías Acorazadas salió al mercado en 1953, al precio de 56.000 pesetas de la época, que al cambio actual serían unos 18.000 €, un precio un poco por debajo del del Seat 600 que saldría cuatro años después.

Debido a las carencias del Triver se rediseñó el vehículo y esta vez se redujo, acertadamente, el grosor de la chapa utilizada, empleando una más liviana. Pero aún así el éxito comercial del Triver fue muy escaso, lo que llevó a la empresa a cancelar la producción por las pérdidas económicas que estaba sufriendo y que llevaron al traste el desarrollo del siguiente producto que se iba a comercializar, el más convencional en diseño “Cervato”, esta vez fabricado en fibra de vidrio.

El Triver “Cervato” en su fase desarrollo.

No hay muchos datos del número de unidades fabricadas del Triver, probablemente entre 50 y 75, de las cuales sobreviven muy pocas.

La empresa, tras este fracaso, seguiría trabajando en la producción de cajas fuertes y sistemas de seguridad, pero las graves inundaciones de Bilbao del año 1983 arrasaron sus instalaciones y llevaron a la empresa al cierre definitivo.

Fuentes y fotografías: http://www.autopasion18.com/